13.7.09

Acabando los trapos (O los “Acaba trapos”)


Acaba-trapos es una frase que aprendí hace poco en mi reciente cruzada por tratar de superar a los hombres de mi pasado. Me explico: Hace poco me descubrí buceando a los liceístas que ocasionalmente van al centro comercial cerca de las oficinas donde trabajo. De repente me sentí avergonzado por que, probablemente ese muchacho era menor de edad, y aunque tenía una apariencia recia, el doble de espalda que yo y unos brazos fuertes, seguramente no superaría los 16 años.

Le conté esto a un amigo por MSN quien me hizo sentir mejor diciéndome que “No estaba por convertirme en ningún pedofilo ni nada por estilo, admirar la belleza masculina no debe ser algo para avergonzase y en todo caso tu jamás trataste de seducir al muchacho” aunque debo confesar que ganas si hubieron. Como siempre, esto no fue suficiente, y aprovechando que conozco a una chama post adolescente prima de mi medio hermano decidí acercarme mas a ella para comprobar si el gusto por los menores era algo patológico (o solamente pato).

Empezamos por ir a una “fiesta” en Guaparo Country, lo cual me hizo tener un flasback traumático pues hace unos meses estuve en una reunión de menores ahí también. De repente me sentí como en una de esas películas adolescentes donde los muchachos hacen fiestas cuando no están sus padres. Creo que mi cara expresaba algún tipo de extraña emoción pues la prima me dijo:

—Ya verás que nos vamos a divertir.

Y vaya que sí. Había más licor que en cualquier fiesta universitaria que haya asistido antes (Y estos niños no eran universitarios) y aunque trate de no tomar demasiado pues desconozco si borracho empiezo a soltar pluma, confirme la primera parte de mi teoría: Adoro a los niños underage. Me sentí mal de repente pero no por que descubrí esa terrible verdad, sino por que estaba con alguien conocido y la verdad sería muy feo descubrirme en algún rincón oscuro de ese patio besándome con alguien.

Después de esa noche seguí dándole vueltas al asunto por varias semanas, y concluí que tal vez mi gusto secreto (ahora no tanto) se debía a que en el bachillerato jamás tuve un novio. Así que me dije que la mejor manera de superarlo era contratando a alguien mas. La prima me explico que estábamos en temporada de fiestas, pues las clases habían finalizado.

—Las mejores son la que organizan los de 5to año que ya salieron —explico con tal vehemencia que me hizo tener una fantasía que involucraba niños de chemises rayadas.

La prima explico que nos encontraríamos con “Otro primo” quien era el que conocía el sitio secreto donde se realizaría la fiesta. Cuando estuvimos reunidos los tres empezaron las señales de alarma adulta (de mí parte claro):

—La fiesta es en el Sambil.

Hasta donde llegaban mis conocimientos el Sambil no tiene sitios nocturnos, a menos que alquilaran el parque infantil Yupi para hacer una fiesta. Reí solo de imaginarlo y seguí manejando y escuchando:

— ¿Cómo que en el Sambil? —Pregunto la prima con exasperación— El Sambil cierra, ahí no puede haber una fiesta.

—Claro que si, vamos a bajarnos ahí ya verán.

Recordé aquel episodio en el que perseguí al bohemian tukky el cual desapareció en plena madrugada en un sitio donde se suponían no se realizaban fiestas ¿Estaría el ahí? ¿Había llegado por casualidad al selecto club de la fiestas en lugares prohibidos?

—Vamos a ver prima —intervine— si no hay nada nos vamos para otro lado, total, no andamos a pie.

Nada emociona más a un post adolescente que tener carro a su disposición. Mi frase logro calmarla. Cuando nos encontramos con otros muchachos empecé a emocionarme, uno vestía una chemisita rosada y zapatos Lacoste color marrón, tan común, tan típico, tan bien parecido…

— ¿Quién dijo que la fiesta es aquí? — pregunto uno de ellos.

Todos rieron y se burlaron del primo. Recordé que la hermana de el siempre dice que nació prematuramente a los ocho meses, y sin necesidad de una investigación concluí que eso lo había afectado ¿A quien se le ocurre que va haber una fiesta en un centro comercial? La prima visible pero disimuladamente molesta pregunto si tendría lugar una fiesta o no. Yo mientras me sentía ridículo. Volví a mis tiempos de liceo, cuando comprábamos botellas de aguardiente claro y luego tratábamos de encontrar un lugar donde bebérnosla. Luego de mucho “tejemaneje” resulto que no había ninguna fiesta. Todos los niños se iban a reunir en la calle, en los carros de sus papás “sus carros”. La prima estaba al borde del colapso:

— ¡Q-U-E! ¿Tú estás loco José Alejandro? Yo he visto a esos niños reunidos por ahí, un poco de loquitos, bebiendo cosas raras en vasos selva y acabando los trapos ahí. Yo no voy a ir.

A la media hora todos estuvimos en una de las calles cercanas a la calle del hambre de Mañongo. Yo tenía un vaso plástico en la mano y por más que me esforzara no me iba a ver fabuloso entre tanto niño carente de un “correazo a tiempo”. Nunca entendí que hablaban y pese a que si había muchos muchachos lindos, de pronto entendí por que nunca tuve novio en el liceo. Quizá físicamente no lo había superado, pero mentalmente deje de estar ahí hace mucho tiempo, y era bueno saberlo. No tengo planes de volver a Nunca Jamás de nuevo.

24.6.09

Adan y Adan.


Alguna vez leí por ahí, no recuerdo exactamente donde, que es un mito esa creencia popular de la gente cuando piensan que en una relación homosexual existe alguien que asume el rol de la mujer, y el otro el del hombre.

—Yo creo que ella es el hombre de esa relación —me soltó ella de repente.

—Eso que acabas de decir es ridículo, eso del hombre y la mujer en la relación es un mito de la gente —respondí repitiendo simplemente lo que había leído con anterioridad.

—Tú podrás decir eso, pero la verdad es que no sabes mucho, y además es imposible dejar de creer eso. Mira a Rosa, nunca hace nada de mujer, no usa uno gota de maquillaje, todo lo que viste es de hombre… Y ahora para rematar se la pasa con esa gorra de Magallanes… ¡Eug! Te juro que me provoca regalarle una bonita o de alguna marca al menos. Y en cambio la novia, es tan femenina, y hasta sexy me atrevería a decir.

Y ahí me quede sentado y obligado a cerrar la boca. Bien cierto es que Rosa es absolutamente masculina, de hecho de no ser por una sutil feminidad que aún conserva su rostro, sería imposible determinar si es un hombre o una mujer. Tiene algo de sobrepeso y además insiste en saludar a la gente dándole la mano, tratando de evitar en la medida de lo posible en acostumbrado beso en la mejilla.

—Y mira el caso de Olda, —continuo diciendo ella—… Totty me dijo que él le contó que le fascina atender a su hombre, que si él es quien le lava y le plancha, le prepara platillos especiales…

La verdad es que ese sujeto no debe necesitar que le planchen la ropa” pensé yo, “Siempre viste como dos tallas menos”

Y entonces la pregunta sigue en mi cabeza ¿En verdad es un mito que las parejas homo asumimos ciertos roles? Yo siempre creí que si y que no… Si, por que ciertamente a veces me gusta coquetear con los hombres, complacerlos, hacer lo que ellos digan… Ese quizás sería mi parte femenina… No, por que de ahí a que voy a saltar a prepararle un platillo especial, no lo se, quizás debe correr mucha agua bajo el puente para poder decirlo a ciencia cierta. Sin embargo juzgarlo con mi poca experiencia me convertiría en un mentiroso… ¿Ustedes que piensan? ¿Asumen un rol en su relación? O por el contrario ¿Este se intercambia según el caso, como me pasa a mí?

13.6.09

Cancelado el proyecto anterior.


En mi anterior post mencione ese esfuerzo sobrehumano que venia realizando para mejorar “mis maneras”. Sin embargo hubo un detonante, y es que, según parece, tengo la manía de disfrazarme. Pongámoslo en contexto:


C.C. Cristal. 4pm.


Iba yo, apurado a conseguirle el tinte a mi mama, que si no fuera por la tarjeta de 2gb, me habría colapsado el buzón de mensajes



“No c te olvide comprarme el tinte”.


“No puede ser el 8.1. Tiene que ser el 8”


“Recuerda comprarme el tinte”



Dado que me encontraba lavando (viendo bien, de cualquier forma probablemente hubiera llevado la misma ropa), no me moleste mucho en combinar su vestimenta (en realidad me esfuerzo poco en combinar mi ropa). Llevaba unas bermudas de un extraño estampado color tierra, beige y gris a un tiempo, una franela bi color, tan particular que no se puede decidir si es naranja claro o crema fluorescente, unas medias de rombos azules-blancos sobre fondo negro, con unos mocasines gamuzados beige. Es probable que al verme, Agy me hubiese seleccionado como su “sidekick” o algo así. Algunas pistas:




No se si fue una fortuna o una desgracia no haber conseguido el tinte, pero mientras me dirigía a pagar el estacionamiento, me pareció familiar una muchacha. Dispuse a hacer mi mejor maniobra de “Oops no te ví”, pero ya era tarde, una de ellas me saludo. Le devolví el saludo con la mano sin acercarme y llegue a la cola para pagar. Discretamente me volví y note que sus acompañantes también eran compañeras de trabajo ¡Rayos! Y encima sin disimulo una de ellas me veía de arriba-abajo. Las tres se acercaron y después del riguroso saludo una de ellas (la mirona) me dijo:



—Nunca me imagine verte en bermudas.



Traducción: Eres tan flaco, que me imagine que vives acomplejado y regularmente usas 6 capas de ropa para esconder tu delgadez, pero ver que no te importan tus raquíticas pantorrillas es una sorpresa.



—Que te puedo decir, acomplejado no soy.



Momento de risas fingidas. Se aproxima la otra estocada.



—Y se ve que andas como apurado.



Traducción: ¿Saliste tan rápido que no viste lo que llevabas o no hay espejo en tu casa?


Ya no puedo más. Las analizo a las tres. Se ven tan baratas como las del comercial de Traki. Son un caso perdido.


—Si ando apurado, intentaba comprar algo que no conseguí.


—De pana, te ves demasiado extraño —dijo otra de las chicas, sin poderse contener.


—Bueno es que nos vemos tan formal en el trabajo, que los fines de semana son la única oportunidad que tengo para disfrazarme —les respondo serio y con cara de “Mejor lárguense”.



Fingimos risas nuevamente y las chicas se retiran ¿Ven como hay personas que no me dejan seguir adelante en mi proyecto? ¿Qué habrías hecho tú?



8.6.09

La gente buena (quiero ser).


Noto como a mí alrededor siempre soy tachado como una persona “acida”. Anteriormente este calificativo no me molestaba en absoluto, y debo confesar, que inclusive me agradaba. No obstante, de un tiempo para aca, creo que mi “acidez” además de ir en aumento, se ha tornado bastante desagradable, para mí, y para las personas que me rodean, que no me conocen del todo bien (es decir, personas que saben que en el fondo soy bueno).

 

Como la moda por acá es decir que no se entienden mis post (Thanks Eduardo), pondré tres ejemplos de cosas que normalmente me dicen, y mi respuesta inmediata:

 

En el cine:

— ¿Me compraste refresco? —me preguntan.

— ¿Y tú me pediste refresco? —Respondo—, siempre me haces lo mismo, dices que no vas a tomar refresco y luego te antojas.

—Un “no” hubiese bastado por toda respuesta —me responden.

 

En la cola del microondas de la oficina:

—Permiso —me dicen, cuando apenas estoy abriendo la compuerta para sacar mis peroles.

—Te esperas —respondo—, no voy a correr a meter todo en la lunchera por que vienes tú.

—Usted como siempre con sus respuestas —me responden.

 

En el break del curso que estamos haciendo en la oficina:

—Bueno Sandum, tu sabes como es, si estas sirviendo jugo, debes servirle a todos —me dicen, mientras estaba sirviendo mi jugo y el de una compañera.

—Si, a ti nunca te había tocado —afirma otro al mismo tiempo.

—Lo peor es que uno va sirviendo y sirviendo y la final uno se queda sin nada —dice entre risas otro.

—Ustedes si son mentepollos —finalizo yo.

 

De manera que además de decirme que soy “acido”, me dicen rata, y cosas tipo: “Sandum no habla, pero cuando lo hace hay que tenerle miedo”.

 

No se por que esto viene a molestarme a estas alturas, pero de verdad quiero cambiar eso en mí, por lo que he tomado varias medidas, a saber:

 

-No respondo automáticamente cuando me dicen algo: En vez de eso, pienso la respuesta, y suelto algo que normalmente no diría, lo cual me esta resultando hasta divertido.

-Tengo un modelo de conducta: El cual es un compañero de trabajo de esos que todo el mundo dice que “es más bueno que el pan”, nunca dice que no, es súper simpático, y aunque me resulte empalagoso en ocasiones, y probablemente nunca llegare a comportarme así, tener un modelo como él, funcionando junto al mío, quizá aumente la media, y logre un comportamiento intermedio.

 

¿A cuenta de que digo esto? ¿Qué rayos tiene que ver con mi blog?

 

Muy fácil, el otro día en la misma situación del microondas, pero no en la oficina, resulto que alguien me estaba coqueteando, y por salir con mis “Irónicas respuestas” no me di cuenta, cosa que si noto, una queridísima amiga junto a mi ¿Pueden creerlo? 

21.5.09

Ideas locas. Hora: 11:48pm


En mi trabajo, cuando realizamos alguna prueba, uno de los puntos claves es definir el error, o la expectativa. Todo esto tiene mucho sentido, siendo yo auditor: Mi trabajo encontrar estos errores. En la vida cotidiana, no tenemos que realizar “pruebas” desde ese punto de vista, pero ¿Es posible definir ese error / expectativa en las relaciones?

Es muy difícil vivir sin esperar nada de la gente. Por más que nos repitamos que “el mundo es un pedazo de basura”, “Que la vida apesta” y quien sabe que más cosas, es inevitable tener ese momento de fantasía cuando ya llevas tiempo conociendo a alguien. Sin embargo creo que guardar un arquetipo de “esa persona que deseamos para nosotros” no sólo es dañino sino hasta contraproducente. Cualquier individuo tiene la capacidad de sorprendernos para bien o para mal, pero si yo, de buenas a primeras “defino el error, marco mi expectativa” solo llegare al rechazo. En auditoria cuando encontramos el error, según la materialidad del asunto se toma una decisión (Ojo auditores, obviamente flexibilizo los conceptos), si es muy grande, se decide que el objeto de estudio, no es razonable.

 

Me parece que a veces somos muy crueles con los hombres, una de las personas que habitualmente pasa por este blog me escribió:

 

“que rata! yo tengo derecho a usar mis deportivos con correa! es mejor estar mal vestido a que se te caigan los pantalones! 

que hacen los pobres chicos como yo que se han esforzado en bajar de peso y ahora le quedan grandes los pantalones??”

 

Y todo eso fue a raíz de unas de mis salidas narradas por este espacio, en donde escribí lo siguiente:

 

Vestía jeans, camisa y… zapatos deportivos con correa ¿Eso es lo mejor que puedo conseguir?”

 

Varias cosas que comentar al respecto: Yo ya tenia definido mi error, pese a que no me atrevía a decírmelo en voz alta: “Será considerado error cualquier individuo que no se preocupe por usar prendas que al menos tengan sentido al usarse todas juntas”. ¿Qué hubiese pasado si dejaba a un lado mi expectativa y le prestaba atención a ese tipo que hizo varios esfuerzos por tratar de hablarme? Tal vez era un buen muchacho, o tal vez solo sería un buen polvo y mas nada, pero ya tenia predeterminado mi error, y decidí, sin conocer, que el chico “No mostraba razonablemente lo que yo ando buscando”.

 

Pero esperar demasiado no es un mal únicamente de los solteros. Creo que de mi primer novio, por ejemplo, yo esperaba mucho: Esperaba que abandonara muchas cosas de su familia por mí, esperaba que abandonara su absurda idea de ser médico y se inscribiera en la universidad donde estudiaba yo, esperaba que algún momento viviéramos juntos. Obviamente nada de eso paso, y además del sufrimiento normal de la ruptura, tuve que añadirle el efecto especial de las ilusiones rotas. No quisiera ser demasiado cínico, o parecer que estoy sugiriendo la ausencia de romance; yo como cualquiera de los que hipotéticamente esta leyendo esto, tengo mis inevitables expectativas, solo fantaseo con el hecho de no tener demasiadas, y que algún día, superadas algunas, venga alguien y me sorprenda.

-----------------------------------------------------

Sorry por el semi abandono: Me están explotando.